Del sueño a la realidad

Este cuento es de mi imaginación, espero que les guste.

Del sueño a la realidad

 Despierto después de un extraño sueño, con el colchón calentando mi ombligo, de inmediato sentí como la almohada absorbía un poco del hilo de saliva que fluía por la esquina de mi boca, rápidamente la cierro absorbiendo el sobrante que coqueteaba con unirse a las primeras gotas, al querer darme la vuelta para la estirada matutina mi intención es interrumpida por la presencia de mi pareja. Los recuerdos me invaden al sentir su cercanía y decido levantarme por mi lado de la cama, mi lado, pensé, así debe de ser pues Berenice tiene el capricho de dormir exclusivamente de un lado en particular, mi pensamiento añora los días en que tenía todo ese espacio para mi, eso pienso mientras muevo el cepillo de dientes hacia arriba y abajo, trato de reflexionar sobre como conseguir el dinero para pagar el regalo de cumpleaños de la próxima semana, pues se que tiene unos gustos por los lujos incompatibles con mi salario , mis pensamientos son interrumpidos por  una cursi canción en un celular, Berenice despierta apurada sabiendo de antemano quien es… su mamá, escupo con fuerza sobre el lavabo  expulsando mis problemas con la mezcla de pasta dental y agua, que se vallan de igual forma por la cañería es mi deseo.

-Era mi mamà- me dice al momento que tomo la toalla y me pongo las sandalias para la ducha, -que quería- le respondo, – quiere que la acompañe al doctor pues dice que no se siente bien- me dice mientras se mete al baño cerrando la puerta, con la toalla en la mano derecha  me doy la media vuelta decidiendo cambiarla por el control remoto, sintonizo el noticiero pero la boca del reportero no emite sonido alguno o tal vez si, quizá no escucho por mi memoria que se pierde en los pequeños detalles de frustración obra de los modales ególatras de Berenice, escucho el abrir de la puerta y observo su figura que porta una sola toalla, pero esta se encuentra entre sus manos secando su cabello, observo con envidia como las gotas de agua recorren su cuerpo del hombro hacia el tobillo recordándome el por que estoy con ella en un principio, observo su rostro, mi vista sigue el efecto de la gravedad en las gotas,observándola por completo me vuelvo  a enamorar. Mientras se seca el cuerpo con la toalla me levanto y se dirige hacia mi con intención de darme un beso el cual acepto sin reparos, como si todos los conflictos mentales se durmieran con el sedante de sus labios, con sus delgados y delicados brazos me empuja con dirección a la ducha y obedezco fielmente, mientras abro la llave de la regadera, comienzo a pensar que tal vez esos pequeños problemas pueden ser resueltos, cuando termino de asearme me grita desde la cocina, -apurate para que hagas unos hot cakes- , el recuerdo de su falta de aptitudes para las actividades hogareñas hace que mi frustración regrese con mas fuerza, – tal vez esta muy pequeña para que se junten- , me decía mi papá,- tal vez tenia razón-  comienzo a pensar, son seis meses ya, reflexiono mientras me visto, – no te cases wey-  me sugirió mi amigo alex,- esa chava nada mas se quiere salir de su casa para no estudiar, además esperate un rato, nada mas te falta un año para que te puedas titular y ella todavía no sale de la prepa-, eso me aconsejo cuando le dije que estaba viviendo con ella en un departamento rentado.

Mientras desayunamos, el movimiento de su mandíbula  al masticar hace que su mentón delgado resalte, mientras machaca el huevo preparado por ella, del cual en mi plato disimuladamente trato de separar las partes quemadas con el tenedor, sigo observando su cara y nuestras miradas se encuentran haciendo que me pierda en el azul de sus ojos por un instante en el cual me pregunta, -¿no vas a comer?- , aun un poco perturbado por su hipnotica sonrisa , respondo confundió, -eh… si…- , me llevo la comida a la boca, pero al momento de probarla me dice, -se me olvido ponerle sal-, termino de masticar ese bocado, le digo que no importa y procedo a poner sal a mi huevo quemado.

Berenice se levanta de la mesa diciendome – lava los trastes mientras me maquillo- , el sentimiento de desagrado por pensar en que la liberación femenina no incluía la dominación del genero masculino, acentúa el odio por sus caprichos, además de sus manías o la dependencia simbiótica con su madre, aquella con la que pasaría otro día junto, la desagradable señora que me detesta por haberle arrebatado a su única hija.

 

Quisiera soportar las consecuencias de mis deseos cuando con ellos la vida me golpea, he llegado a la conclusión de que lo único malo de la chica de mis sueños es que esta se hizo realidad.

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Estoy pagando la cuenta de realidad después de hospedarme en el hotel de las ilusiones.
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